Aficiones

Que soy una persona hiperactiva lo saben -y lo sufren- quienes viven en mi entorno. Por eso mis aficiones cubren un espectro muy amplio. Pero resumiré...

 

En lo puramente físico, adoro la navegación a vela: El enfrentamiento del hombre con la naturaleza más potente, viva e imprevisible que existe: el mar, metido en un barco impulsado por el viento, me parece el reto más maravilloso que puede uno plantearse.

 

Más pacífica es mi pasión por las largas caminatas: casi una necesidad que aprovecho, además, para mantenerme al día de los últimos avances de la ciencia, la historia y la tecnología, a través de los buenos y numerosos podcasts que se publican en el mundo y que escucho mientras camino. Me encanta, por ejemplo, pasear por el Madrid Antiguo.

 

En lo intelectual, la música, en todos sus géneros, y la lectura, también de casi todo lo que cae en mis manos, pero especialmente historia, ciencia y narrativa, ocupan todo el tiempo que puedo dedicarle.

 

Y mezcla de lo intelectual y lo físico es mi casi irreprimible deseo de viajar, de conocer en primera persona, de ver y juzgar por mí mismo paisajes, costumbres y gentes de cualquier parte del mundo.

 

Todas estas aficiones, acaban amalgamadas en la necesidad visceral de escribir y contarlo en cualquier medio; suma y compendio de todos mis intereses vitales.

LO QUE SOLO EL TIEMPO SABE

ANTONIO FUSTER JUÁREZ

Escritor

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